Acabo de encontrar en mis archivos esta ilustración con texto, que dibujé para mi amigo
Lluïsot, y me parece oportuno compartirla en este espacio, pues alude a la mirada interior que hemos de hacer para aceptar nuestras memorias, sanarlas e integrarlas.
Forma parte de nuestro proceso de ascensión junto a la tierra, el irradiar más hacia fuera, traer más luz a la materia, esto conlleva una ruptura de las estructuras "rígidas" que nos oprimen por dentro para que se de un cambio afuera a nivel social. La "Rigidez" es un rasgo neurótico infantil (emociones y experiencias no integradas). La "Flexibilidad", y por lo tanto la adaptación a lo nuevo es una característica adulta.
A la construcción del puente entre lo "Rígido" y lo "Flexible" se le denomina CAOS."El caos precede a una nueva conciencia" decía Jung. El caos previo a la transformación humana, a la metamorfosis.
Tomando perspectiva, desde los niveles superiores, como almas, hicimos un pacto antes de venir a la materia. Que, cuando nos quedásemos estancados en una estructura de comportamiento rígida y antes de petrificarnos, sucediera "algo" que nos zarandease (caos) para hacernos reaccionar, flexibilizarnos y evolucionar hacia algo nuevo más humano y lumínico, a esto, a nivel individual se le llama enfermedad, accidente, etc. A nivel colectivo, a este "algo" (caos) se le denomina crisis financiera mundial, guerra, etc.
En la naturaleza, en el universo, en el amor, en todo lo vello, observamos movimiento, expansión y flexibilidad. Entonces, a los humanos, ¿qué fuerza hipnótica hace que nos quedemos pegados a nuestras inmóviles y rígidas estructuras mentales?...El miedo. El miedo a perder, el miedo a no ser, el miedo a no tener. El miedo a ganar, el miedo a ser, el miedo a tener. Y así, como una lluvia fina que todo lo empapa. El miedo, por ser lo contrario del amor, merece ser observado con amor y dedicarle un guiño de desdramatización, pues la valentía, no es la ausencia de miedo, sino trascender el miedo, superarlo, actuar a pesar del miedo, como los antiguos héroes.
En estos tiempos que vivimos de cambios de era, de paradigma, de conciencia, donde lo viejo se desmorona poco a poco, la vida nos invita a hacer un viaje heróico hacia nuestro interior. Ir, luchar y volver transformados, más flexibles, más adultos.
Solo en la oscuridad la luz.
Solo en la muerte la vida.
Se alza el báculo en el vacío para
rescatar a las partes del alma
perdidas tras el muro del olvido.
Solo en el caos la expansión de la conciencia.
Solo en el abismo la metamorfosis".

